Diamantes de laboratorio
Como gemóloga y diseñadora, mi trayectoria ha sido una búsqueda constante de la belleza y la excelencia en la joyería. He trabajado con diamantes naturales, admirando su rareza, historia y carácter único. Al mismo tiempo, he incorporado la innovación de los diamantes creados en laboratorio, una alternativa contemporánea que amplía las posibilidades creativas y estéticas.
En mi taller celebramos la belleza de cada diamante. La elección entre uno u otro nace de tus valores, tus sueños y la manera en que deseas dar vida a una joya única y personal.
¿Qué es un diamante creado en laboratorio? Un diamante creado en laboratorio es un diamante auténtico con la misma composición química (carbono puro), la misma red cristalina (cúbica/centro en las caras), propiedades ópticas (índice de refracción ≈ 2,42; alta dispersión) y dureza (10 en la escala de Mohs) que un diamante extraído. La única diferencia es su origen: se forma en un entorno controlado en lugar de en procesos geológicos de millones de años.
¿Cómo se producen? Métodos principales:
- HPHT (Alta Presión Alta Temperatura): carbono grafítico o una “semilla” de diamante se somete a presiones >5 GPa y temperaturas >1.300 °C, lo que induce la cristalización del carbono en diamante, imitando condiciones del manto terrestre.
- CVD (Deposición Química de Vapor): una mezcla gaseosa rica en carbono (por ejemplo metano/hidrógeno) se activa en una cámara a baja presión; átomos de carbono se depositan sobre una semilla de diamante, formando capas que crecen hasta formar cristal único. CVD permite controlar con precisión las condiciones de crecimiento y los niveles de impurezas.
Consideraciones técnicas:
- Pureza y color: el ambiente de crecimiento y los tratamientos poscrecimiento determinan impurezas (nitrógeno/boro) y el color (escala D–Z) o el tipo (por ejemplo Tipo IIa).
- Inclusiones y defectos: los diamantes naturales y los de laboratorio presentan firmas distintas (flujo metálico o patrones de tensión en HPHT; patrones de sectores de crecimiento en CVD). Ambos pueden ser clasificados por laboratorios gemológicos.
- Trazabilidad: los lab-grown pueden producirse con procedencia conocida y suelen ser más fáciles de certificar en cuanto a origen y prácticas éticas.
¿Por qué elegir un diamante de laboratorio?
- Mayor tamaño/calidad por el mismo presupuesto.
- Propiedades ópticas y físicas idénticas a las de los diamantes extraídos.
- Mayor trazabilidad y, según prácticas, menor huella ambiental/social.
Mi objetivo es ayudarte a elegir el diamante que mejor encaje con tus valores y estilo.
Reserva una consulta y hablemos de tus sueños.
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